
Sin embargo todos sus esfuerzos no tuvieron, a la larga, ningún éxito. Los defensores
del proyecto argumentaban que el canal disminuiría la distancia entre Europa y el sur de Asia. Los navíos no necesitaban circundar Africa y bordear el Cabo de Buena Esperanza para alcanzar los océanos Indico y Pácifico. El proyecto de construcción del canal fue coordinado por el ingeniero y diplomático francés Ferdinand Marie de Lesseps, con la ayuda de las autoridades egipcias de la época. Lesseps se encontraba en Alejandría, en 1832, desempeñando funciones como vicecónsul, donde llegó a establecer una muy estrecha amistad con el príncipe Mohammed Said. En el año 1854 se acordó una particular concesión, con 99 años de duración, para que se formara una compañía cuyo propósito sería construir un canal a través del istmo egipcio. Se estableció que las ganancias sería distribuidas en un 15 % para el gobierno de Egipto, un 10 % para los accionistas fundadores y un 15% para los accionistas comunes. El resto se dedicaría al manejo de la empresa. Un total de más de 1.5 millones de trabajadores participaron en la obra que inició su construcción el 25 de abril de 1859 y culminó diez años más tarde con un costo de 17 millones de libras esterlinas. Para la inauguración el 17 de noviembre de 1869 el compositor italiano Giuseppe Verdi compuso por encargo la ópera Aída.
Con 161 kilómetros de longitud, hasta 13 metros de profundidad y de 60 a 100 metros de ancho en su base, es uno de los centros nerviosos más sensibles del tráfico mundial. Lo cruzan cada día 72 barcos, por lo que resulta la vía comercial marítima más utilizada del mundo.Dos de cada tres buques que cruzan el canal transportan petróleo. La mayor parte del canal es de una vía, existiendo algunos lugares para un tránsito doble. Un ferrocarril en el lado oeste de la vía marítima, va paralelo al canal en toda su extensión.
Ferdinand de Lesseps.
Diplomático francés que construyó el canal de Suez (Versalles, 1805 - La Chesnaye, Indre, 1894). Tras acceder a la carrera diplomática por tradición familiar, recibió varios destinos en el área del Mediterráneo, entre otros en Madrid (1848-49) y en la Roma de Mazzini (1849); fue su fracaso en esta última misión el que le llevó a abandonar el servicio diplomático. Antes, sin embargo, había servido algún tiempo en Egipto (al igual que su padre), donde había trabado amistad con el príncipe heredero Said.
El acceso de éste al Trono en 1854 le dio a Lesseps la oportunidad de poner en práctica un viejo proyecto suyo, consistente en construir un canal de navegación a través del istmo de Suez, que conectara el Mediterráneo con el mar Rojo. Dicha idea había sido lanzada por los discípulos de Saint-Simon, pero la cercanía de Lesseps con el nuevo pachá le otorgó una ventaja decisiva para hacerla realidad.
Tras obtener de Said una concesión por 99 años (en 1856), fundó la Compañía Universal
del canal de Suez en 1858 e inició los trabajos al año siguiente. Al hacerlo ignoró las repercusiones geoestratégicas y políticas, pues la prevista ruta del canal pasaría a ser un eje crucial en las comunicaciones del Imperio Británico, uniendo la India con Inglaterra a través del Mediterráneo. El gobierno británico presionó al sultán otomano (de quien teóricamente era vasallo Egipto) para que retrasara la obra de Lesseps.
Pero no lo consiguió y la obra siguió adelante, con participación financiera del pachá, pero con una mayoría del capital en manos francesas, lo cual daba a la Francia de Napoleón III una presencia en esa estratégica zona. No es de extrañar, por ello, que tanto el emperador como la emperatriz Eugenia de Montijo prestaran un apoyo constante al proyecto del canal. La muerte de Said en 1863 fue un contratiempo, pues su sucesor, Ismail Pachá, retiró a los trabajadores autóctonos con intención de impedir las obras; Lesseps reaccionó con la introducción de máquinas modernas que permitieron completar la construcción del canal en 1869.

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